Cuando somos niños, jugar es lo más importante de nuestras vidas. Y cuando alcanzamos una edad en la que tenemos uso de razón, seguimos jugando a odiar a alguien, que al final, terminamos queriéndolo.Nos negamos, nos negamos a todo lo que tenga que ver con ÉL. No quieres admitir que le quieres, que le necesitas, que quieres que te abrace, te sonria, te mire y que te bese. Hasta que un día le pasa a él, contigo, y ¿Sabes que pasa ahora? Siguiente nivel del juego, llamado amor.


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